Enviado: 08:00 domingo, mayo 30 2010
Ese habia sido un año de cambios. Lo veia en la gente, lo observaba en ella.
Aquel amigo que lo consideraban un solteron, encontro la horma de su zapato en una joven llena de luz.
Sherezade estaba feliz de verles bien, conocer sus alegrias, sus logros,los anhelos compartidos con familia y amistades.
Tenian un monton de años para compartir, amandose mutuamente.
Tambien se alegro Sherezade de aquella muchacha, que perdia sus horas por internet, hasta que se encontro con un hombre que la llevo por la Isla del Encanto, y le hizo conocer la salsa y la plena, y la convirtio en su mujer.
Y por que no recordar a aquella otra señora que salio adelante como lo habia hecho siempre, haciendo negocios en la cosmetica.
Sherezade se miro al espejo, como lo hacia cada dia. Solia escuchar y tambien vivir por los suyos, su familia que tanto amaba
La palabra que mas amaba era mama cuando sus hijos la pronunciaban.
Habia criado dos hermosos niños, que un dia se convirtieron en jovenes vitales y buenos.
El menor le decia, hay algo innegable, tu bondad y amor son infinitos.
El mayor le besaba la frente mientras la abrazaba y mirando el cielo le hablaba suavecito...mama, el dia que partas habra un nuevo angel en el cielo.Eran palabras de hijos que amaban a su madre, y ella los adoraba
En la madurez de la vida, Sherezade sospechaba que el zenit de la vida era el amor incondicional y lo podia palpar claramente.
Ni las adulaciones que tantos hombres le dijeron, ni el sexo desenfrenado, ni una cuenta de banco le daban felicidad.
Felicidad era tener a los suyos sanos y contados.
Para ella la vida era vivir de pie y a la orden.
Calculaba que tenia en su futuro un Beremiz, pero no le quitaba el sueño.Seria un buen complemento, ya que el buen caminante sabe que hacer acompañado el camino es mas liviano.
Un dia guardaria sus trajes de luces, sus tacos inmensos, y seria Sherezade solo para un hombre.Y seguiria siendo las mil mujeres en una sola mujer, pero solo para el y hasta que la muerte los separara
Mientras tanto bregaria como siempre, por la unidad, la alegria a ultranza y la belleza .Esa belleza en la palabra, en la etica de cada accion y en la firme postura del bien
Y en aquel lluvioso domingo a la mañana, agradecio , como cada dia, pertenecer a la vida.



