Enviado: 10:41 lunes, junio 01 2009
En las colinas el frio calaba los huesos de los que se animaban a salir.
Por los caminos, los camiones dejaban caer sal para que la nieve se derritiera .
Los trabajadores esperaban en las esquinas donde pasaban los bus, con gruesas botas y camperas que atrincheraban sus cuerpos.
Dentro de las casas, la calefaccion funcionaba de maravillas.
Ella tomo conciencia que su hombre posiblemente viniera a visitarla.
Preparo un guiso con las legumbres que llegaron a sus manos, agrego
un poco de carne y tocino y dejo mansamente se cocinara para que el aroma inundara el hogar.
Mientras miraba por la ventana, un jarra de cafe esperaba a quien es
probable hiciera su aparicion.
Congelado llego hasta el umbral de la centenaria casa, con la esperanza de encontrar calor, paz y sosiego en esa dama
Dejo sus botas y su abrigo, y se precipito a la ducha caliente que ella le tenia preparada de antemano.
Mientras Sherezade enjabonaba su espaldas y friccionaba sus extremidades el se entrego como un niño en las manos que solo sabian dar amor y energia
Se arrollaron juntos en la cama, ambos desnudos y hambrientos uno del otro al exquisito juego del erotismo
Cuanto paso? Vaya uno a saber.Apenas el silencio posterior al coito reinaba entre ambos.
Posteriormente la mujer preparo la mesa adornandola con flores de invernadero.
El tazon humeante fue puesto en la cabecera de la mesa, donde el varon sabia era su lugar.
Una copa de buen vino tinto ameneizo la velada.
El recordo en ese momento los dulces momentos de su niñez, con una madre que le prodigaba el mayor de los cariños
Sherezade cerro con un licor de buen cuerpo el final del alimento
Alimento de comida, proteccion, dulzura y pasion.
Las jarras de cafe fueron bebidas frente a la estufa, escuchando a
Ray Charles
Y el tintineo de los cuerpos enlazados volvio a surgir.



